Cuando uno oye decir: "Corte Suprema de Justicia", muchos sentimientos, muchos pensamientos se agolpan en la mente y en el corazón.

Es la majestad de la justicia. En esa Corte recae la facultad de dar la última palabra sobre los derechos, los bienes, la libertad.

Uno se sobrecoge pensando en tremenda responsabilidad.

Un magistrado es parte del Supremo Juez.

Y cuando uno ve a un magistrado de las Altas Cortes, quiere creer que ahí va un hombre sabio, un juez justo, un ser ecuánime. Un fallador imparcial; un hombre que no actúa ni por amistad ni por odio. Alguien que no antepone ni sus creencias, ni sus gustos, ni sus pasiones a la ley.

Uno se imagina al juez prudente, equilibrado, maduro.

Pero ¿qué pasa cuando uno constata que no más al dejar su cargo, sus declaraciones públicas están cargadas de animadversión y de sesgos. Y por supuesto el primer interrogante es: ¿esos sentimientos y esas opiniones también las tenía cuando estaba juzgando y profiriendo los fallos?

¿Qué puede uno creer cuando ve que cada vez más los seducen los medios de comunicación, las declaraciones, la exposición ante la prensa. Siempre se nos dijo que "un juez habla en sus providencias". No obstante, hoy vemos a algunos dando declaraciones permanentemente como cualquier líder político.

Estupefactos e incrédulos, los colombianos escuchamos hace pocos días, precisamente, unas declaraciones insólitas: El presidente de la Sala Penal de la Corte se fue lanza en ristre contra el Congreso. Trató a los congresistas de retaliadores y vengativos por lo que hasta ahora había en la reforma a la justicia. ¿Por qué cuando se critica uno de sus fallos exigen respeto a su independencia y ellos no respetan la independencia de los otros poderes?

No olvidemos que es la Sala Penal de la Corte quien juzga a los congresistas en una única instancia. ¿Pueden considerarse estas declaraciones como una amenaza o una advertencia? El Congreso de la República tiene la función de legislar.

¿Alguien cuerdo puede pensar en Mancuso , en alias Macaco o en alias Jorge 40 como Ministros de Estado?

¿Dónde quedaron la majestad, la sabiduría, la sensatez, la dignidad, la ecuanimidad, el equilibrio y la justicia que deben encarnar?

¿Saben qué les pedimos los colombianos? Devuélvannos la justicia a la justicia.