Ahora los senadores y representantes del llamado Partido de la U, no sé si de Unidad o de Uribe, andan angustiados por la presión inusitada del gobierno para conseguir la aprobación del marco de impunidad para las Farc, con acciones intimidantes y la presencia de los clientelistas y aspirantes consuetudinarios, de cualquier cosa que se les atraviese.

El partido de la U se formó con principios ideológicos de centro, léase principios con énfasis, quienes a él pertenecen deben cumplir o por lo menos mostrar coherencia ideológica entre sus acciones y sus predicados.

Infortunadamente allí se metieron tantos camaleones oportunistas y acomodados, que ahora es un conglomerado de personas que, con contadas excepciones, andan más interesados en la preservación de las gabelas y las ayudas que les da el acomodado mayor.

"Cien mil casas gratis", "que chillen los ricos", "devolver el IVA de la canasta familiar a los pobres", "Chávez es mi mejor nuevo amigo y es un factor estabilizador de la región", "Uribe es el pasado", y otras muchas expresiones de un mitómano personaje que tiene como objetivo personal superar, en aceptación popular, a su predecesor aunque sea con encuestas manipuladas y mentirosas. Aun no lo logra y su rabia va in crescendo.

Las personas con principios que apoyan a Uribe, tanto en ideología como en sus manifestaciones públicas, sufren atentados como el del 15 de mayo en contra del Dr. Fernando Londoño Hoyos ; aparece de nuevo el delito de opinión.

Para tapar eso el mitómano se atreve a afirmar que en el gobierno de Uribe, cuando este personaje era el ministro de Defensa, los atentados eran semanales.

De verdad esa afirmación es falaz; pero ¿qué se puede esperar de un tahúr cañero y marrullero?

Entre los últimos 10 presidentes de Colombia, el 52% de los encuestados cree que Uribe, un ser de principios, ha sido el mejor de ellos, los otros a duras penas obtienen algo de recordación.

Eso los mantiene muy heridos, puesto que el trabajo de este opacó totalmente su paso por ese cargo, de hecho los dejó como unos parásitos que se aprovecharon de esa dignidad para ganar notoriedad y una pensión vitalicia, que si fuesen honestos devolverían porque no se la ganaron.

El que ahora actúa como ocupante del Palacio de Nariño a duras penas alcanza el 18% y eso que está en su apogeo. Amedrentando a los congresistas cree que conseguirá el apoyo del pueblo.

Qué malos cálculos y el temor se le acrecienta a medida que se destapan sus torcidas intenciones de instaurar un régimen chavista en Colombia.

Ya ha dado pasos en esa dirección y no falta sino que Iván Márquez y sus compinches lleguen al Senado.

Postre: Una abrazo fraterno a la familia del Dr. Fernando Londoño.

Esperando que vuelva a mostrarnos cómo es que se defienden los principios sin claudicaciones por mermeladas venenosas.