Presidente de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de las Fuerzas Militares Colombianas (ACORE).  

Para el general Jaime Ruiz Barrera, las Fuerzas Armadas de Colombia tienen la suficiente capacidad para derrotar a los terroristas, siempre y cuando se tomen las medidas adecuadas y no sea demasiado tarde. Ya que, como decía el general Douglas MacArthur, "La historia de los fracasos en las guerras se resume en dos palabras.demasiado tarde".

ATENEA DIGITAL: ¿Qué hay de esos rumores, de esas noticias, de un supuesto golpe de estado en Colombia?

Jaime Ruiz: Se creó un estado de alarma por unos correos electrónicos que se cruzaron algunos oficiales de la reserva sobre algunos aspectos que atañen a la realidad nacional, y en uno de estos correos un oficial le decía a otro que el presidente Santos cuando estaba en campaña había prometido solucionar los grandes problemas que en estos momentos enfrenta la institución militar, no solo los relativos a las reservas, sino a los que están en servicio activo. No hablamos de cuestiones de tipo salarial, sino de aspectos que atañen al bienestar y a la salud.

Aparte de estos aspectos, se trataba del asunto más importante, como la inseguridad jurídica que afecta a los militares, y este militar le decía al otro que si el presidente no cumple, lógicamente, hay que removerlo del cargo y el procedimiento es sencillo: se le remueve del cargo y se convocan nuevas elecciones. Se nombra una junta provisional de gobierno, se elige un nuevo presidente y se espera a que el mandatario atienda las demandas que tenemos en la institución militar. Pero a ese correo algunos le añadieron cosas y se creó un estado de confusión de algo que no era más que una conversación personal. Se hizo pública una conversación privada.

Ese correo cayó en manos de alguien que malintencionadamente se lo entregó a un medio de comunicación muy concreto. Y así fue posible que Canal Capital, de la mano de Holman Morris, que es un periodista ligado a la izquierda radical, de la que es militante, divulgó estos correos para confundir a la opinión pública. Más tarde, la agencia de noticias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) -Anncol-, reprodujo, en los mismos términos, esa información, lo cual revela la ligazón entre la información y la manipulación de la misma por la izquierda más radical.

De forma simultánea, se comenzaron a lanzar mensajes de que las reservas militares de este país, coordinadamente con la extrema derecha colombiana, eran responsables del reciente atentado contra el ex ministro del Interior Fernando Londoño ocurrido en Bogotá. Fue un caso de manipulación informativa y con un objetivo claro por parte de los terroristas: señalar que hay un estado de inseguridad y que el Estado colombiano es débil, que está en condiciones de inferioridad para negociar.

¿Parece, sin embargo, que sí estaban un poco inconformes con el actual estado de cosas?

Entonces viene la segunda parte. Hay inconformidad por parte de las reservas, está claro, como ocurre en todo el país, como es constatable en la opinión pública. Las reservas no solo están inconformes con sus propios asuntos, como la cuestión jurídica y sus asuntos salariales. Hay otras cosas que se están dando en el Congreso de la República que nos preocupan, como el denominado marco jurídico para la paz, que no es otra cosa, claramente, que entregar sin garantías ni beneficios una negociación a los terroristas a cambio de nada.

Militarmente, estamos en capacidad de derrotar a los terroristas, pues tenemos a las Fuerzas Armadas más capacitadas y preparadas, también mejor entrenadas, del continente para hacer frente a la amenaza terrorista. Pero para poder derrotarlas necesitamos un estatuto jurídico militar, es decir, el fuero militar. Este es el único país del mundo que sufre un conflicto armado, como ya reconoce nuestro presidente de la República, pero que no tiene fuero militar.

Hay una cifra sorprendente: en este momento hay 15.000 hombres fuera de combate por decisiones judiciales. Estos jueces y fiscales cuando investigan hechos tratan como homicidios a bajas en combate. Se utilizan testigos y pruebas falsas para militares sospechosos, se juzga a unidades enteras y no a los mandos que están al frente de las mismas. Este sistema judicial nos persigue y procesa de esta manera dejando a los militares fuera de combate, haciendo un gran favor a los terroristas. Los terroristas nunca llegaran a producirnos a nosotros 15.000 hombres fuera de combate, pero los jueces y los fiscales sí han podido.

¿A qué se debe esta merma en la percepción de la seguridad pública en Colombia?

Una de las causas es el fuero militar del que hablaba en la cuestión anterior. Hay un crecimiento inusitado de las acciones terroristas, lo que revela que algo está fallando. Nuestro ministro de Defensa es un hombre inteligente, íntegro, y lo apreciamos mucho. Es un hombre joven, capaz, hijo de militares y criado en los cuarteles; un hombre que defiende nuestros intereses y lucha por los mismos. Se ha enfrentado con otros ministros que le han querido torpedear. Creemos en él, pero está amarrado por nuestro comandante en jefe que es el presidente de la República. Pero los intereses del presidente Santos no son los mismos, eso está claro, pues él tiene otros intereses supremos.

¿Y por qué no le apoya nuestro presidente? Esa es la gran pregunta. No olvidemos que, al principio, hubo un proyecto de fuero militar que generó una gran controversia y donde nosotros hicimos lobby. El presidente, entonces, de golpe, anunció el retiro del proyecto. ¿Cómo así? Fueron presiones internacionales y nacionales, como después se supo, procedentes de la izquierda radical de este país que aconsejó al presidente Santos en esta dirección, para nosotros errónea. Los mismos liberales y el izquierdista Polo Democrático presionaron al presidente para que retirase el proyecto; fue una iniciativa de la izquierda radical que tuvo éxito ante el presidente.

¿Solo se debe utilizar la vía militar para derrotar a las FARC?

Estamos en capacidad de hacerlo y conseguirlo. Necesitamos la protección jurídica y podemos derrotarlos. Antes era diferente y obteníamos resultados, pero si a uno le van a encarcelar por defender este país, pues no lo defiende, está claro. Así está ocurriendo ahora.

¿Parece que ha habido un cambio radical en Santos con respecto a las políticas de su antecesor, el ex presidente Alvaro Uribe?

Yo tengo un gran respeto a nuestro comandante en jefe, el presidente de la República Santos. En las reservas del ejército teníamos las mejores expectativas con el presidente Santos, ya que recogía la herencia del presidente Uribe y porque había sido ministro de Defensa durante ese periodo. Era el sucesor natural de esta política del presidente anterior. Pero nosotros no somos uribistas, sino observadores de la situación del país, que está en guerra contra los terroristas desde hace años y que sufre desde hace décadas esta amenaza.

Y crecemos económicamente, como se está viendo, por la seguridad que los militares han prestado al país; hemos dado la protección necesaria para lograr esta prosperidad que hemos conseguido. Mucha gente votó por el ministro de Defensa, por Santos, porque creía que era el hombre que podía conseguir la paz para el país y derrotar al terrorismo. Luego comenzó a hacer cosas extrañas porque él era un hábil jugador de póquer y porque en este juego hay que engañar y mentir para ganar, es decir, usar estrategias y artimañas para seguir en el juego y conseguir la victoria. Al principio pensamos que eran estrategias, pero luego llegó la confusión y este estado de cosas al que hemos llegado. La verdad es que el malestar y la inconformidad se han generalizado en nuestras Fuerzas Armadas hacia la gestión presidencial.