1. Sierra y el Procurador
2. Colombia le apuesta a negociar con las FARC
3. El proceso de paz en Colombia: lo que hay detrás según Álvaro Uribe
4. ¿Los colombianos apoyan el proceso de paz?
5. Cese el fuego bilateral
6. Venezuela: El Coronel tendrá quién lo juzgue
7. EADS : un nouvel Airbus Military pour la Colombie
8. Falleció Santiago Carrillo, ex secretario del PCE
9. Santiago Carrillo: pequeño saquete de maldades
10. Las pruebas contra Carrillo en la matanza de Paracuellos
Sierra y el Procurador
Por Rafael Nieto Navia
El Nuevo Siglo, Bogotá
18 de septiembre de 2012
Por sentencia T-388 de 2009, una Sala de Revisión de Tutelas (en mi opinión el mecanismo que utiliza la Corte Constitucional para legislar) convalidó el aborto de un bebé que se hizo por medio de cesárea a los ocho meses del embarazo. Luego el magistrado ponente negó la solicitud de nulidad contra su propia sentencia interpuesta por el Procurador y revalidó esa conducta que implicó la muerte de un bebé ya nacido.
El mismo magistrado en sentencia T-585 de 2010 legitimó un aborto que no cumplía ninguno de los requisitos de la sentencia C-355 de 2006 que determinó que el aborto no era delito en tres casos específicos. En su sentencia el magistrado dispuso proteger la identidad de la accionante y reservar el expediente a las partes, impidiendo así que las autoridades pudieran investigar a las personas que practicaron ese aborto clandestino. Nuevamente él mismo negó la solicitud de nulidad de su sentencia interpuesta por el Procurador.
Luego la Corte pidió investigar al juez, a los funcionarios judiciales y a la médica que se negaron a practicar el aborto y “presumiblemente” entregaron copias al Procurador. Tres magistrados disintieron porque el aborto en cuestión no estaba contemplado en los casos de la sentencia C-355 y por ende podía constituir un delito. Rechazaron las investigaciones, contra los funcionarios por supuestamente violar la reserva, pues desconocen el ordenamiento jurídico y porque no les dieron oportunidad de defensa. La sentencia -dicen los magistrados- se basó en la opinión de la gestante e ignoró los conceptos médicos en contra; constituye un grave antecedente que convierte a Colombia en un país abortista desconocedor del derecho a la vida y la autonomía médica; crea una causal nueva de aborto -la opinión de la madre sobre su estado de salud-; y eleva a la categoría de derecho fundamental la práctica del aborto, desconociendo totalmente los derechos del ser humano no nacido.
Para el magistrado en cuestión el aborto no es una conducta no punible en casos excepcionales sino un “derecho fundamental” y, en consecuencia, impone a los jueces la obligación de mantener en estricta reserva los procesos de tutela de aborto sin permitirles informar ni siquiera a la Fiscalía o entidades de control, con lo que hace virtualmente imposible que las autoridades investiguen los casos ilegales de aborto.
El magistrado es Humberto Sierra Porto que acaba de ser elegido, a iniciativa del Gobierno colombiano, como juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos donde se supone que debe defender la vida de las personas desde el momento de la concepción. ¡Válgame Dios! Él es el autor de la orden al Procurador de “rectificar” sus opiniones sobre la sentencia T-388 mencionada arriba y le ordena decir que las píldoras del día después son anticonceptivas y no abortivas, aunque la Organización Mundial de la Salud diga que “no son apropiadas como método anticonceptivo de uso regular”.
Coda. ¿Por qué las revisiones de tutelas sobre aborto casi siempre le tocan a este magistrado?
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Colombia le apuesta a negociar con las FARC
Por Mary Anastasia O'Grady
Instituto Cato, New York
18 de septiembre de 2012
Hasta donde yo sepa, nadie ha calculado el valor neto de los futuros flujos en efectivo de las actividades del narcotráfico de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Sería un buen número para tener en cuenta en momentos en que el presidente colombiano Juan Manuel Santos emprende el cuarto intento en más de treinta años para llegar a un acuerdo de paz con los legendarios terroristas.
Conseguir que las FARC renuncien al crimen organizado será un aspecto clave para un desenlace exitoso. Pero eso implica una compra.
La noticia de que el gobierno de Santos ha mantenido en secreto conversaciones con las FARC durante más de un año se filtró a la prensa el 27 de agosto. Eso dio lugar a la publicación de un documento de tres páginas, fechado el 26 de agosto en La Habana, informando los temas que las dos partes han acordado que estarán sobre la mesa cuando se reúnan en Oslo en octubre próximo. La agenda incluye la participación política, el fin del conflicto y la solución al problema del narcotráfico. Las negociaciones tendrán lugar en Cuba y Noruega, mientras que Venezuela y Chile serán observadores.
La reacción en Colombia a los esfuerzos de Santos para alcanzar un acuerdo con las FARC va desde la esperanza y el entusiasmo a las sospechas y el rechazo absoluto. Una reciente encuesta realizada por Ipsos Napoleón Franco encontró que 77% de los colombianos aprueba la decisión del presidente para iniciar el diálogo. Sin embargo, formadores de opinión clave, como el ex presidente Álvaro Uribe, no están tan entusiasmados por continuar. Muchos se preguntan por qué el gobierno debería negociar con delincuentes marxistas que no han dejado las armas, mantienen secuestrados y siguen asesinando civiles. Para ilustrar todavía más su falta de buena fe, las FARC dieron a conocer recientemente un video de rap que parece burlarse de Santos. Se afirma que el mandatario se vio obligado a pedir la negociación porque no podía prevalecer desde el punto de vista militar.
Todo esto demuestra que la magnitud del riesgo en que está incurriendo el presidente colombiano. Las minas terrestres de las FARC están por todos lados.
No es de extrañar que la mayoría de los colombianos estén abiertos a alcanzar un acuerdo paz. El país está cansado de más de cinco décadas de violencia guerrillera y Santos se ganó su confianza como ministro de defensa de Uribe entre 2006 y 2009. Durante su gestión demostró ser un brillante estratega militar capaz de golpear con decisión al enemigo. Su gobierno dice que ha eliminado a los dos principales líderes de las FARC y capturado o asesinado a otros 18 comandantes.
Cuesta, por lo tanto, aceptar las acusaciones de que el presidente se ha vuelto blando contra el terrorismo. Santos sabe mejor que nadie que si no consigue una completa capitulación de las FARC, utilizarán la "paz" para extender la guerra. Cuando el predecesor de Uribe negoció con los rebeldes, aprovecharon un refugio seguro autorizado por el gobierno para almacenar armas, mantener secuestrados y tramar atentados.
En una entrevista telefónica desde Bogotá la semana pasada, el presidente me dijo que los rebeldes le propusieron dialogar y que él sintió la responsabilidad de buscar la posibilidad de un acuerdo de paz porque pese a su debilitamiento las FARC seguirán siendo una amenaza a la población en los próximos años.
Santos indicó que dejó claro desde el principio que no habrá ningún refugio seguro ni cese al fuego bilateral. Agregó que cualquier negociación duraría meses, no años, y que la propiedad privada, las operaciones militares y las políticas estatales, como los impuestos, no son negociables. Su equipo de negociación de cinco miembros incluye un ex jefe de la policía, un ex comandante de las fuerzas armadas y el presidente de la cámara de comercio, todos pilares de la comunidad democrática.
Teniendo en cuenta todo esto, el proceso parece bastante seguro. No obstante, también hay muchas razones para ser cauteloso, en especial con la participación, aunque pasiva, de la dictadura militar cubana.
Una preocupación legítima para quienes conocen a las FARC es la "ley de restitución de tierras" patrocinada por Santos y aprobada a principios de este año, que abre las puertas a demandas judiciales por parte de personas que dicen haber perdido bienes en el conflicto a punta de pistola y exige que el actual propietario pruebe cómo adquirió la tierra. También hay una nueva promesa de indemnizar a las víctimas de violaciones de derechos humanos perpetradas por partes distintas del Estado. En ese sentido, los delitos del Estado ya estaban cubiertos.
Ambos parecen haberlo hecho para suavizar las negociaciones, garantizando a las FARC y sus agentes —quienes son enemigos jurados de muchos grandes terratenientes y desde hace mucho codiciaban sus propiedades— que pueden hacer sus caminos a los tribunales.
Sin embargo el sistema judicial de Colombia no es confiable y las organizaciones no gubernamentales de izquierda han demostrado repetidamente su capacidad para sobornar o intimidar testigos para ganar casos. ¿De qué sirven las victorias militares en los campos de batalla si los terroristas pueden usar el sistema judicial para confiscar la propiedad, forzar grandes pagos del gobierno y destruir vidas y el sustento de las fuerzas armadas?
Las negociaciones con las FARC podrían llegar a constituir un triunfo de la esperanza sobre la experiencia. Sin embargo, dada la larga historia de derramamiento de sangre, la oferta de las FARC fue algo que Santos no podía rechazar, aunque sólo demuestra que, salvo la rendición de las FARC, no hay mucho que una democracia liberal moderna tenga que conversar con los marxistas que dirigen el negocio de las drogas.
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El proceso de paz en Colombia: lo que hay detrás según Álvaro Uribe
Por Ana Vanessa Herrero
Noticias 24, Caracas
17 de septiembre de 2012
Como un hombre “defensor de los valores democráticos” y activo en la labor que hace por Colombia, se describió la cara que durante 8 años representó al Gobierno del hermano país de Colombia. Una persona que además no ha dejado de ser polémica, pues en múltiples oportunidades ha tomado la palabra para lanzar serias acusaciones en contra las Farc, Juan Manuel Santos y el presidente Hugo Chávez: esta no sería la excepción.
En horas de la tarde del domingo, el ex presidente Uribe colocó en su página web un documento donde exponía ciertas reflexiones sobre el proceso de paz que vive el vecino país. Esta iniciativa, que tiene como brazo a Hugo Chávez y como suelo a la isla de Cuba, no es solo criticada sino señalada como un paso para que las Farc lleven “el castro chavismo” a su país.
Pero, ¿qué significa realmente esa expresión? Para Álvaro Uribe, la respuesta es sencilla pues “este proceso que se da en vísperas de las elecciones -en Venezuela- se convierte en un factor de publicidad de Chávez para que no aparezca como lo que ha sido, un cómplice del terrorismo colombiano, sino como un gestor de la paz”, que además sería promocionado por el propio presidente Juan Manuel Santos.
Según sus palabras, “Colombia ha visto degenerar la seguridad” ya que el actual Presidente del hermano país se “dedicó a descuidarla y a buscar un acuerdo con un grupo terrorista” que firmaría dicho acuerdo “en la medida en la que vea la posibilidad de instalar en Colombia un modelo castro chavista” que se expresaría en “el empobrecimiento del pueblo cubano” y las críticas al sistema que se aplica hoy en nuestro país.
La supuesta complicidad entre Chávez y las Farc, la presencia del ELN en Venezuela y la supuesta falta de convicción para detenerlo son los puntos claves que Uribe utiliza para reflexionar sobre un amplio número de materias que tienen el mismo hilo conductor: el Presidente de Venezuela como culpable. Y las pruebas, para el ex presidente colombiano, están muy claras.
Las pruebas
Durante la conversación, que duraría unos 25 minutos, Álvaro Uribe dijo que “son muchas” las pruebas que tiene para señalar de tal manera al Primer Mandatario venezolano. Por ejemplo, recordó el año 2004 cuando fue capturado Rodrigo Granda “en las calles de Caracas mientras se encontraba en un acto político patrocinado por Chávez”, quien además, “ha sido un permanente legitimador de estos terroristas”. Y de ahí, también recordó a Manuel Marulanda, alias “Tirofijo” y al más que famoso caso de Raúl Reyes, cuya computadora revelaba supuestos intercambios de correos con el propio presidente Chávez.
“Yo tuve la oportunidad de entregarle informes al presidente Chávez sobre la presencia de terroristas en Venezuela y él nos engañaba”, dijo. “Ahora muchos de ellos -pertenecientes a las Farc- han sido trasladados de Venezuela a Cuba para estas conversaciones”. Indicó entonces que estos informes eran recogidos por la inteligencia del país. “En una ocasión me dijo que había mandado al Ejército venezolano para allá -a la zona que Uribe le había señalado-, pero que los terroristas no estaban ahí, solo los campamentos, y le dije ‘Presidente, hay que hacer inteligencia’. Pero la respuesta del Mandatario venezolano sería menos que complaciente con quien fuera cabeza del Gobierno de Colombia para la época: “Él me dijo que no podía combatir a la guerrilla colombiana porque no contribuía a la paz en Colombia, a lo cual yo le repliqué que si la guerrilla seguía encontrando una protección en su país, nunca habría paz en Colombia”.
Según rememoró, lo último que hablaron de este tema de manera cercana fue el caso de “Iván Márquez“, cuando Chávez le pidió que lo sacara de Venezuela tal y como había hecho con Granda: una acción del Gobierno colombiano en tierras venezolanas. Esto, dijo, le causó “muy mala impresión” ya que “en lugar de que él combata el terrorismo del cual ha sido cómplice, pide que le haga trampa a su país para sacar a un terrorista que está ahí”.
Los últimos informes estaban, incluso, en video, con información precisa de las locaciones, pero “ya era tarde para mi Gobierno”, así que de tres opciones, Uribe escogió la tercera: “Podíamos quedarnos callados, que no era lo indicado; hacer una operación y capturar a esos bandidos como hicimos con Granda; o acudir a la OEA, que lo hicimos, a presentar todas las pruebas y evidencias” que “murieron” tan pronto Santos tomó el Gobierno.
La sorpresa de la mano de un hombre: Juan Manuel Santos
Para el ex mandatario, el hecho de que tanto trabajo no continuara fue algo “sorprendente” pues Santos había sido no solo su mano derecha y Ministro de Defensa de Colombia por 3 años, sino uno de los críticos más duros contra el sistema del presidente Chávez y contra las Farc. Y es que lo que hay detrás para el ex presidente es la necesidad de Santos de tener como interlocutor al presidente de la República venezolana con un grupo “de terroristas” que buscan implementar un sistema “chavista”.
Y es que la cuestión aquí “no es ir en contra de la paz” pues Uribe asegura que en su Gobierno se avanzó no solo en esta materia, sino en seguridad, inversiones, entre otras; sino ir en contra de un proceso cuyas condiciones son “lascivas” para su país. El interés detrás de todo esto, según comentó, para Chávez es “no aparecer como cómplice” y para Santos “lograr un proceso de diálogo” sin tomar en cuenta “que se le eligió para darle continuidad” a las políticas que ya había implementado el ex mandatario.
El engaño, como dijo, se basó en “decir que había ido a los campamentos”, cuando no era así o en “decir que sacáramos a Márquez y no combatirlo él” o en “legitimar a Manuel Marulanda” y pidió a quien tuviera dudas buscar los vídeos donde el presidente Chávez se refiere a estas personas por YouTube para confirmar lo que aquí dice.
Venezuela: el 7-O, Capriles y las relaciones con el país
Uribe aún recuerda la “crisis del año 2003″, refiriéndose a los restos del paro petrolero y el golpe de estado de dejaron al país en una recesión que acabaría por la bonanza petrolera que hemos disfrutado hasta ahora. En ese momento, Uribe asegura que ayudó a nuestro país “para que tuviera gasolina y alimentos”, algo que repetiría durante la crisis económica mundial que empezaría con los problemas financieros en Estados Unidos en el año 2008 y que aún hoy se puede palpar. “Cuando la crisis de la economía mundial a pesar de la enorme inflación de alimentos nunca dejamos de exportar alimentos hacia Venezuela”, algo que le trajo críticas y exigencias incluso para que parara tales acciones. Pero dijo que no lo hizo y su respuesta, textualmente, fue la siguiente:
“Mire con Venezuela compartiremos lo que tengamos. Lo que nos quede de leche, así no tengamos sino un litro; lo que nos quede de carne, así tengamos un kilo”. Todo porque “nosotros tratamos de tener las mejores relaciones con el presidente Chávez y fue imposible”, algo que además se unía a la sensación de que durante su Gobierno, se tuvo “una gran paciencia” con el Gobierno venezolano por los “engaños” y la falta de acción.
“Pero yo diría, viéndolo hoy en retrospectiva, que fue normal -la actitud de Chávez- por ese compromiso que tiene con un modelo en el cual se le da acogida a los terroristas para instalar un comunismo modelo 2012″, cosa que asegura sigue pasando en la actualidad.
Y es tal vez este precedente y el hecho de que el propio candidato de oposición le ha pedido al ex mandatario alejarse de los asuntos internos de la política venezolana, lo que llevó a Uribe a no querer opinar sobre las elecciones, ya que su compromiso “es la lucha contra la dictadura chavista”, una acusación que admite es dura, “pero real”.
Pero sí habló sobre su reunión con Leopoldo López y aseguró que se trata de una más de las que tiene con líderes democráticos de todo el mundo y que nada tuvo que ver con Capriles, a quien además dijo no conocer. “En las elecciones de Venezuela yo no participo, como muchos lo han dicho, lo que pasa es que yo denuncio la dictadura chavista”, dejando claro que la denuncia es algo “permanente” mientras que las elecciones “son circunstanciales”.
Y finalizó con un mensaje: admiración y respeto por el pueblo venezolano, para dejar claro que su propósito no es insultar ni mellar la condición propia de la gente, sino luchar en contra de una persona que él culpa de los problemas que nos une en la frontera; de un conflicto que ya suma años y muertes y miseria; de una situación que dice se protege desde el Gobierno venezolano y por la que Uribe ha jurado luchar, hasta lograr ver los resultados.
Escuche y vea la entrevista completa:
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¿Los colombianos apoyan el proceso de paz?
Por Saúl Hernández Bolívar
El Mundo, Medellín
18 de septiembre de 2012
Gracias al anuncio de los diálogos con las Farc, la calificación de la gestión presidencial ha tenido un repunte importante, pasando de 42 % en julio a 57 % en septiembre.
Una de las justificaciones más infantiles para entablar diálogos de paz con las Farc es el supuesto apoyo de las mayorías a la vía negociada: hasta Falcao García le dio su respaldo. Sin embargo, esa no es más que una verdad de Perogrullo; todos los colombianos queremos la paz así como queremos ser felices, famosos y exitosos. Todos sabemos que es mejor "pasar bueno que maluco" o "ser rico que pobre", como diría Pambelé, y a todos nos encantaría ganarnos el acumulado multimillonario del Baloto o levantarnos a Sofía Vergara, en el caso de los varones.
Pero si vamos a la almendra de las encuestas nos encontramos con que los colombianos están muy lejos de darle carta blanca al Gobierno para que pacte con las Farc una paz a cualquier precio, y que su "respaldo" al proceso de paz es, más bien, la expresión del anhelo de que esta por fin se consiga pero sin hacer concesiones, en cuyo caso la gran mayoría se manifiesta en desacuerdo. Es decir, quien lea correctamente las encuestas tendrá que admitir que los colombianos no le jalan a una claudicación de ningún tipo con las guerrillas.
Por ejemplo, la última encuesta de Ipsos-Napoleón Franco (para Semana, RCN Radio, RCN TV y La FM), divulgada el pasado 10 de septiembre, trae unos datos sorprendentes. El 77 % de los encuestados dijo aprobar la decisión de Santos de adelantar negociaciones de paz con las Farc contra el 23 % que no. Pero solo el 54 % de los encuestados dijo ser optimista de que los diálogos lleguen a un acuerdo de paz mientras que el 41 % se consideró pesimista. Como puede verse, hay un 23 % de encuestados que apoya los diálogos pero no es optimista; de hecho, casi todos se pasan al bando de los pesimistas. Luego, no parece haber de su parte un apoyo consciente y meditado sino apenas la manifestación de buenos deseos para algo que luce muy azaroso.
Esa incertidumbre frente al verdadero apoyo al proceso se profundiza ante la pregunta de si el país va a estar más seguro si se firma la paz con las Farc. Solo el 56 % de los encuestados dice que sí frente al 37 % que lo niega.
Pero hay más: el 52 % considera que “la guerrilla no tiene voluntad de paz y que los diálogos son un mecanismo de distracción para fortalecerse militarmente”, mientras que el 39 % no está de acuerdo con esa afirmación. Por consiguiente, un 25 % de los encuestados aprueba los diálogos a pesar de que consideran que se trata de un nuevo engaño por parte de las Farc.
Si lo anterior no es una muestra de incoherencia -y hasta de irresponsabilidad-, lo que sigue es una prueba irrefutable de que el tal apoyo a los diálogos es un espejismo. El 68 % no está de acuerdo con que sean perdonados los guerrilleros si dejan las armas frente a un 27 % que sí lo está; el 72 % se opone a que los líderes de las Farc puedan participar en política y presentarse a elecciones frente a un 23 % que lo aprueba; el 78 % quiere cárcel para los cabecillas contra solo el 16 % que avala la impunidad; y el 80 % se opone a que los guerrilleros que están presos sean liberados frente a un minúsculo 14 % que admite el perdón.
Mejor dicho, lo que más del 70 % de los colombianos apoya es un proceso de paz que tenga carácter de desmovilización, desarme y reinserción de las guerrillas -con verdad, justicia y reparación-, y no una negociación de igual a igual entre el Estado y los terroristas, con discusión del modelo económico, político y social, que es lo que está haciendo el presidente Santos, de espaldas a los colombianos.
Por ahora, gracias al anuncio de los diálogos con las Farc, la calificación de la gestión presidencial ha tenido un repunte importante, pasando de 42 % en julio a 57 % en septiembre. Pero, si se tiene en cuenta que aun así hay un 54 % en contra de su reelección, es previsible una caída estrepitosa en cuanto se anuncien decisiones, en la mesa de diálogos, contrarias al sentir de los colombianos. Y el enojo colectivo de hace un par de meses, por los desafueros de la malhadada Reforma a la Justicia, será apenas un murmullo comparado con este cuando se haga evidente que, como a bestias mansurronas, nos están capando de pie.
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Cese el fuego bilateral
Por Hernán González Rodríguez
El Colombiano, Medellín
18 de septiembre de 2012
Los colombianos que desconfiamos del éxito de las riesgosas negociaciones de paz en marcha, encontramos en ellas dos temas clave, trascendentales, que cese el fuego bilateral y la dejación de las armas de las Farc.
Hasta ahora ha sostenido el presidente Santos que el cese al fuego bilateral no se impartirá antes de finalizar las negociaciones de paz con las Farc, porque para Colombia también vale aquello de que “nada estará aprobado hasta que todo haya sido negociado”.
Los voceros de las Farc insisten, sin embargo, que las negociaciones van a iniciarse el próximo 8 de octubre por la discusión de este controvertido tema y con la todavía más absurda idea de sentar a “Simón Trinidad” en la mesa de negociaciones. ¡Desagradables sorpresas para iniciar!
Autorizados analistas estiman que un cese el fuego anticipado de parte del Gobierno sería fatal para Colombia, porque las bandas criminales, las mafias, el ELN, los narcotraficantes y hasta grupos mimetizados de la misma guerrilla, se aprovecharían de esta situación para continuar y fortalecer sus actividades criminales y políticas.
Si mal no recuerdo, durante la paz del ex presidente Andrés Pastrana, las Farc pasaron de contar con un grupo de unos 12 mil guerrilleros hasta llegar a los 20.000, cuando se rompieron unas negociaciones ya sin rumbo para los colombianos, las cuales envalentonaron tanto a las Farc que creyeron tener fuerza suficiente para tomarse el país por las armas.
Más grave aún, temo que se repita el mismo error de la paz del presidente Belisario Betancur, quien redujo los presupuestos de las Fuerzas Armadas tan exageradamente, que puedo dar fe de una empresa que donó varias veces dinero para que les enviaran a las familias los cadáveres de soldados muertos. El Ejército estaba en la inopia.
Esta indefensión de la ciudadanía, esta ausencia tanto del Estado como de las Fuerzas Armadas por doquiera, fue la madre indiscutible de las autodefensas, porque aquí también se aplica la ley de la física que dice que “a toda acción corresponde una reacción igual y de sentido contrario”. Esto podría repetirse ahora.
La conclusión evidente: Cesar el fuego debería ser unilateral de parte de las Farc. Y el Estado debería proteger aún más las Fuerzas del Orden de las injusticias de la Justicia politizada e ideologizada con el fuero militar.
Y algunas pregunticas para rematar. ¿Qué significa para las Farc dejar las armas? Dejar escondidas las armas no es lo mismo que entregarlas. ¿Cuánto durarán las “negociaciones” para el Gobierno y las “conversaciones” para la guerrilla? Al decir del guerrillero “Granda”, podrían concluirse muy pronto, siempre y cuando el Estado acepte y realice las propuestas de las Farc. ¿Cómo se financiaban las Farc, si como ellos afirmaron desde Cuba, no narcotraficaban, ni secuestraban, ni extorsionaban? ¿Quién los financiaba?
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Venezuela: El Coronel tendrá quién lo juzgue
Por Fernando Londoño Hoyos
La Patria, Manizales
18 de septiembre de 2012
Hugo Chávez, el funesto presidente de Venezuela, ha llegado a su ocaso. En las elecciones de octubre perderá irremisiblemente y no quedan para él otros caminos que un fraude vergonzoso o el eclipse definitivo de su dolorosa fortuna.
Chávez no llegó al poder porque fuera el mejor, ni el mejor pensador, ni el mejor político, ni el mejor guerrero. Las circunstancias más fortuitas permitieron el ascenso de su estrella. Los demás perdieron, porque Chávez nunca le ganó a nadie. Pero esa también es una forma de ganar y lo que ahora cumple, con el fin de su aventura, es juzgarla.
Arrinconado por su ineptitud de gobernante, empujado hacia adelante por sus infantiles ambiciones, guiado por la ausencia total de escrúpulos en su conducta, Chávez ha gobernado, en cantidad, más que cualquier otro mandatario elegido en las urnas. Y ha gobernado en las circunstancias en que por mandato del destino, ese ciego que maneja tantas veces el camino de los hombres, Venezuela tuvo que ser más feliz, más próspera, más grande. Dios la colmó de bendiciones. Pero permitió que el diablo, a manera de prueba y de balance, le propusiera a Chávez.
Si se entiende por dictadura lo que como tal se conoce desde los lejanos días de la República Romana, la de Chávez lo ha sido a plenitud. Esa madrastra de la historia es la que permite en una sola mano la concentración de todos los poderes. Y Chávez los tuvo todos. Y los dilapidó todos. A su paso no han quedado más que señales de desvarío y destrucción.
Ni siquiera fue Chávez, como tantos de su laya, un constructor de obras materiales. Su patria no le debe un puente, ni un camino, ni un puerto. Al contrario, en estos años de abandono, Venezuela ha presenciado el lamentable deterioro de todas las obras que fueron en su día admiración de América. Tal vez los que visten roja camiseta y a gritos quieren imponerlo de nuevo, no han recorrido sus descaecidas carreteras, ni transitan por sus calles deplorables. Y tal vez no tuvieron la esperanza de que con tanto dinero lloviendo del cielo no se levantaran imponentes hospitales, grandes colegios y universidades, ni siquiera cárceles dignas. La piedra y el cemento no son los pilares de la gloria, pero algo consuelan los generalizados sufrimientos.
Venezuela era un país tranquilo y Caracas una ciudad adorable. Hoy arde por todos los costados el incendio del odio, que prohíja y esconde la más feroz delincuencia. Tanto discurso, sea dicho al paso que de tan mala factura, vendiendo la mercancía del resentimiento, termina por ganar adeptos. La traducción elemental de cualquier "Aló Presidente" es la puñalada en la calle, la extorsión vil, el secuestro miserable. El hermano recela del hermano y ya no quedan amigos, sino cómplices.
Chávez fue capaz de destruir la energía en el suelo del mundo que más rica la posee. Mal contados, ha dejado perder un millón de barriles de petróleo por día de producción. Los cortes de luz en tantas regiones, son un auto cabeza de proceso contra el más deplorable gobierno que nunca padeciera el Continente.
¿Qué se hizo la fortuna sin paralelo de Venezuela? ¿A dónde fueron a parar las billonadas de dólares que la casualidad puso en sus manos? Venezuela está más corta en reservas que los demás países de Latinoamérica. Su moneda tendrá que devaluarse, fatalmente, tan pronto pasen estas elecciones. Los alimentos vienen del exterior, en la escandalosa medida que supera el setenta por ciento del total. El aparato productivo está deshecho, el campo es un erial y las empresas se empeñan en la pobre tarea de la supervivencia. Ese es el cuadro triste del país más rico de toda América.
Chávez tendrá que rendir cuentas. Probablemente salga indemne de los juicios de los hombres, pero vendrán las Erinias a cumplir su cita ineluctable con la conciencia atormentada. Pasada la ocasión del gesto desafiante y de la palabra arrogante, al coronel no le queda otro horizonte que el tormento reservado a los que hicieron sufrir a muchos, sin provecho para nadie.
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EADS : un nouvel Airbus Military pour la Colombie
Le Revenu, Paris
http://www.lerevenu.com/depeches/news/eads-un-nouvel-ec295-pour-la-colombie.html
17 septembre 2012
L'armée colombienne a commandé à Airbus Military un C295 supplémentaire en configuration tactique. L'armée colombienne a commandé à Airbus Military un C295 supplémentaire en configuration tactique. La livraison aura lieu en février prochain. Les forces aériennes du pays opèrent déjà quatre autres appareils du même type et 3 CN235-200 de transport.
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Falleció Santiago Carrillo, ex secretario del PCE
Libertad Digital, Madrid
Agencias
18 de septiembre de 2012
El dirigente comunista ha fallecido este martes en su casa de Madrid mientras dormía la siesta. Tenía 97 años.
El que fuera dirigente del PCE Santiago Carrillo ha fallecido este martes en su domicilio de Madrid a los 97 años, ha informado su familia. Uno de sus hijos explicó que la muerte le sobrevino en casa durante la siesta.
Los restos mortales de Carrillo, que permanecen en su residencia, se prevé que sean trasladados a un tanatorio madrileño esta misma tarde. Las fuentes citadas no supieron explicar cuál ha sido la causa última del fallecimiento, comentado únicamente la edad que tenía y que se encontraba muy cansado. El ex dirigente del PCE había sufrido en la última semana un empeoramiento en su estado de salud, después de que en los últimos meses tuviera que ser ingresado en diversas ocasiones. La última vez fue el pasado mes de julio, cuando estuvo varios días en observación en el hospital Gregorio Marañón de Madrid por un problema de riego sanguíneo. Tras conocerse el fallecimiento la familia ha comenzado a recibir distintos testimonios de pésame por parte de amigos.
Santiago Carrilo fallece sin haber respondido ante la justicia por los numerosos crímenes que se le imputan. El caso más grave y conocido es la matanza perpetrada en la Guerra Civil por el bando republicano en la localidad madrileña de Paracuellos del Jarama.
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Santiago Carrillo: pequeño saquete de maldades
Por César Vidal
Libertad Digital, Madrid
http://www.libertaddigital.com/opinion/cesar-vidal/pequeno-saquete-de-maldades-65648/
18 de septiembre de 2012
De esa manera calificó Felipe González a Santiago Carrillo en aquellos años de la Transición tan idealizados, y que con sus polvos nos trajeron los lodos en que ahora estamos enfangados. Felipe González, por supuesto, menospreciaba al adversario y, en especial, mostraba su resentimiento consustancial hacia alguien que le podía haber causado un daño enorme.
Carrillo procedía del PSOE, donde había entrado bajo los auspicios de su padre, Wenceslao, un socialista histórico, y de Largo Caballero, el Lenin español. Sin embargo, el joven Santiago se percató desde muy pronto de que aquel PSOE no iría muy lejos en el camino de la revolución proletaria. En 1934, el retrato que aparecía, lustroso y revelador, en el despacho de Carrillo no era otro que el de Stalin, el hombre que modelaría su vida. Cuando, en octubre de ese año, el PSOE, apoyado en los nacionalistas catalanes, se alzó en armas contra el Gobierno de la República, Carrillo se hallaba entre los golpistas, pero no dio –según contaron sus compañeros de filas– muestras de valor físico. Incluso alguno se atrevió a acusarlo de haber sufrido descomposición intestinal. Fuera como fuese, Carrillo corrió a esconderse, pero acabó dando con sus huesos, brevemente, en la cárcel. Salió con la victoria del Frente Popular, y a esas alturas ya era un submarino del PCE que procedió a unificar las juventudes socialistas y comunistas bajo el control de Moscú.
De su paso por la guerra, su camarada Líster diría que "nunca asomó la gaita por un frente". Era cierto, pero no fue la suya la labor típica del emboscado. Por el contrario, convertido en el equivalente al ministro del Interior de la Junta de Madrid, llevó a cabo las matanzas de Paracuellos. El tema es discutido aún por algún apologista de la izquierda, pero hace años que Dimitrov y Stepanov zanjaron la cuestión atribuyendo directamente a Carrillo el mérito de las matanzas masivas en la retaguardia. Tampoco él lo ocultó durante años. Carlos Semprún refirió al autor de estas líneas cómo Carrillo reconocía en privado que los asesinatos en masa se habían debido a sus órdenes, aunque lo hacía sin jactancia, explicando que la guerra era así.
Cuando concluyó el conflicto, Carrillo formaba parte de los comunistas fanatizados aún creían en que Stalin descendería como deus ex machina para arrebatar el triunfo militar a Franco. Con el despiste de no comprender lo sucedido y el ansia de ajustar las cuentas a todos, escribió una carta memorable a su padre, uno de los alzados contra Negrín en el golpe de estado de Casado, carta en la que renegaba de su condición de hijo y afirmaba que, de estar en su mano, lo mataría. Su progenitor le envió una respuesta que haría llorar a las piedras, disculpando a Carrillo y atribuyendo el episodio a Stalin. Los comunistas se habían batido como nadie contra Franco, pero, a la sazón, no pasaban de ser un montón de juguetes rotos, niños de la guerra incluidos. Stalin colocó a Pasionaria al frente del PCE, más por su servilismo que por su inexistente talento; a un desengañado Díaz se lo quitó de en medio en un episodio que nunca se supo si era suicidio o asesinato, y comenzó a buscar a alguien totalmente desprovisto de escrúpulos para encabezar el PCE futuro.
A Carrillo le tocó la lotería del dictador georgiano simplemente porque reunía todas las cualidades: amoralidad, ausencia de afectos naturales, sumisión absoluta a Moscú, disposición a derramar sangre si así se le ordenaba... Décadas después, tras un programa de televisión en que participamos ambos, Jorge Semprún me diría que Carrillo era el único superviviente de aquella generación y que se iría con sus secretos a la tumba. No se equivocó. A cambio de ser el que tuviera las riendas del poder, Carrillo firmó un pacto absolutamente fáustico con Stalin en el que la sangre la pusieron otros.
Antes de acabar la guerra mundial, Carrillo desencadenó la estúpida operación de conquista del valle de Arán pensando que podría lograr en España lo que el PCI había conseguido en Italia o el PCF pretendía conseguir en Francia. Pero Carrillo no era Togliatti y las hazañas se limitaron a fusilar a unos pocos párrocos indefensos y a llamar a la sublevación armada a unas poblaciones hartas de guerra. El fracaso, a la staliniana, tenía que contar con responsables que cargaran con él como adecuados Cirineos. Así fue. Carrillo ordenó el asesinato de los presuntos culpables del desastre a manos de sus propios camaradas. Repetiría esa conducta una y otra vez, infamando a camaradas entregados como Quiñones o Comorera simplemente para que quedara claro que él no se equivocaba y que si los resultados no eran los esperados se debía a los traidores infiltrados. Y, sin embargo, ¿quién sabe? Carrillo y sus seguidores cercanos eran tan obtusos que, quizá, en lugar de chivos expiatorios de la ambición, las víctimas sólo fueron las paganas de la roma mentalidad de los comunistas. Así, nunca se sabrá si Grimau cayó en manos de la policía franquista porque Carrillo deseaba deshacerse de él o simplemente porque el PCE no daba más de sí.
La invasión de Checoslovaquia por los tanques soviéticos enfrentó a Carrillo por vez primera con unas bases que no veían bien cómo legitimar una acción así simplemente porque derivara de las órdenes de Moscú. Apoyándose en Claudín, antiguo compañero de la guerra, y Semprún, el intelectual del PCE por eso de que, al menos, sabía idiomas, Carrillo adelantó las líneas maestras de una cierta renovación ideológica –no mucha– dentro del PCE. Semejante paso no significaba ni que fuera más flexible ni que tuviera intención de ceder el poder. En una secuencia extraordinaria de ¡Viva la clase media!, un José Luis Garci actor ponía de manifiesto cómo todos los activistas del PCE en España eran, a fin de cuentas, cuatro y el de la vietnamita, y la famosa huelga general pacífica que derribaría a Franco no pasaba de ser un delirio basado en el desconocimiento de la España que se pensaba redimir. Eran como los testigos de Jehová a la espera del fin del mundo, sólo que ellos esperaban que el paraíso vendría por la acción de unas masas entregadas al fútbol y a la televisión.
En un intento de cambiar el rumbo porque era obvio que Franco se iba a morir en la cama, Claudín y Semprún realizaron un nuevo análisis marxista de lo que sucedía. Carrillo hizo que los expulsaran del PCE tras una tormentosa reunión celebrada –y grabada– en el este de Europa, y en la que tuvieron que escuchar cómo Pasionaria, que sabía leer y escribir lo justito, los calificaba, a ellos, cabezas pensantes del partido, de "cabezas de chorlito". En adelante, Carrillo –retratado magníficamente en la Autobiografía de Federico Sánchez de Semprún– se dedicó a esperar el "hecho biológico" de la muerte de Franco mientras disfrutaba de la sofisticada hospitalidad de dictadores como Ceaucescu e intentaba que los pro soviéticos como Ignacio Gallego o Julio Anguita –al que con muy mala baba calificó de "compañero de viaje"– no le estropearan el festín.
De regreso a España, soñó –nunca mejor dicho– con llegar a un "pacto histórico" con Suárez que le permitiera convertir al PCE en la fuerza hegemónica de la izquierda. Pero la España de los setenta no era la Italia de los cuarenta. Estados Unidos decidió que la izquierda fetén no podía ser un PCE que propalaba un eurocomunismo cocinado en las zahúrdas del KGB y, a través de Alemania, se dedicó a financiar al PSOE de un joven abogado sevillano que respondía al nombre clandestino de Isidoro.
En su intento por lograr lo imposible y además por someter el PCE a su control stalinista, Carrillo sólo consiguió soliviantar a unos militantes del interior que, más allá del mito, encontraron totalmente insoportables a los comunistas regresados. En los años siguientes, aquellos comunistas se pasarían en masa al PSOE y al nacionalismo catalán –en ocasiones, a ambos–, buscando una iglesia más sólida y caritativa que la comunista.
Las derrotas electorales –la testarudez de los hechos que decía Lenin– obligaron a Carrillo a abandonar la Secretaría General de un PCE ya destruido –¡gracias de parte de todos los demócratas, Santiago!– mucho antes de que se desplomara el Muro de Berlín. Amagó con regresar al PSOE, insistió en que era comunista hasta la muerte y, por encima de todo, sufrió la conversión en espectro sin haber muerto. Ese fantasma, solo o en compañía de personajes emblemáticos de la izquierda como Leire Pajín, siguió apareciendo como quejumbroso contertulio de radios y engañador en memorias que, en la época de ZP, apoyó desde el pacto con los terroristas hasta la ley de memoria histórica, seguramente soñando con ganar de una vez las mil y una batallas que perdió a lo largo de su dilatada vida.
Al final, como señaló Soljenitsyn en las páginas de conclusión de Pabellón de cancerosos, desapareció de la Historia. Por desgracia, como también señaló el disidente ruso, lo hizo después de haber causado la desgracia de millares de personas.
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Las pruebas contra Carrillo en la matanza de Paracuellos
Libertad Digital, Madrid
18 de septiembre de 2012
Después de décadas de debate, el ensayo de César Vidal Paracuellos-Katyn arrojó luz sobre la responsabilidad de Carrillo en la matanza de Paracuellos.
Santiago Carrillo no es el único que tuvo responsabilidad en la matanza de Paracuellos del Jarama (Madrid) en otoño de 1936 (4.200 asesinados totalmente identificados) pero la investigación histórica que realiza César Vidal en Paracuellos-Katyn (Libros Libres 2005) aporta datos esclarecedores sobre la implicación directa de Carrillo en estos horribles crímenes. En el momento de la matanza, Carrillo era responsable de seguridad de la Junta de Madrid.
Vidal explica que "ninguno de los que supieron, en noviembre de 1936 lo que estaba sucedieron" tuvieron dudas sobre "la responsabilidad ejecutora" de Carrillo en la matanza. Entre los textos que apuntan en esta dirección destaca el del nacionalista vasco Jesús de Galíndez –fue asesor de la Dirección General de Prisiones cuando el también peneuvista Manuel de Irujo fue nombrado Ministro de Justicia de la Segunda República– escribió en 1945 en sus memorias del asedio de Madrid:
El mismo día 6 de noviembre se decide la limpieza de esta quinta columna por las nuevas autoridades que controlaban el orden público. La trágica limpieza de noviembre fue desgraciadamente histórica; no caben paliativos a la verdad. En la noche del 6 de noviembre fueron minuciosamente revisadas las fichas de unos seiscientos presos de la cárcel Modelo y, comprobada su condición de fascistas, fueron ejecutados en el pueblecito de Paracuellos del Jarama. Dos noches después otros cuatrocientos. Total 1.020. En días sucesivos la limpieza siguió hasta el 4 de diciembre. Para mí la limpieza de noviembre es el borrón más grave de la defensa de Madrid, por ser dirigida por las autoridades encargadas del orden público. (J. de Galíndez Suárez, Los vascos en el Madrid sitiado)
La responsabilidad directa de Carrillo en estos millares de crímenes fue confirmada de manera irrefutable tras la apertura de los archivos de la antigua Unión Soviética. César Vidal recoge un documento de enrome importancia escrito a mano por Gueorgui Dimitrov, líder en ese tiempo de la Internacional Comunista al servicio de Stalin. En el texto, escrito el 30 de julio de 1937, informa de la manera en que prosigue el proyecto de toma del poder del PCE en el Gobierno del Frente Popular. La referencia a las matanzas de Carrillo aparece en relación con las críticas al ministro peneuvista de Justicia, Manuel de Irujo:
Pasemos ahora a Irujo. Es una nacionalista casco, católico. Es un buen jesuita, digno discípulo de Ignacio de Loyola (...). Se dedica especialmente a acosar y perseguir a gente humilde y a los antifascistas que el años pasado trataron con brutalidad a los presos fascistas en agosto, septiembre, octubre y noviembre. Quería detener a Carrillo, secretario general de la Juventud Socialista Unificada, porque cuando los fascistas se estaban acercando a Madrid, Carrillo, que era entonces gobernador, dio la orden de fusilar a los funcionarios fascistas detenidos. En nombre de la ley, el fascista Irujo, ministro de Justicia del gobierno republicano, ha iniciado una investigación contra los comunistas, socialistas y anarquistas que trataron con brutalidad a los presos fascistas. (...) Irujo está haciendo todo lo posible e imposible para salvar a los trotskystas y sabotear los juicios que se celebran contra ellos.
Pero, como explica César Vidal en su investigación, otro agente de Stalin, Stoyán Mínev Stepanov, delegado en España de la Komitern de 1937 a 1939, redactaba en abril de 1939 un informe sobre las causas de la derrota en España. En él también mencionaba a Carrilo de forma reveladora, al hablar de la resistencia que había plantado el PSOE tras al avance del PCE: "Provocan la persecución contra muchos comunistas (incluso también contra Carrillo) por la represión arbitraria de los fascistas en otoño de 1936". Lo que demuestra que la responsabilidad de Carrillo no sólo era conocida por el PCE y los agentes de Stalin, sino que también fue utilizada por el PSOE para frenar el avance del PCE en el seno de la guerra interna del Frente Popular.
Además de estas pruebas, ya en la época de la Transición un antiguo miliciano denominado El Estudiante que asegura que acompañó a Carrillo en sus tareas represivas, escribió una carta al ex dirigente comunista que en su momento no tuvo eco en la prensa por las ansias de reconciliación que presidían la Transición. Sí se publicó una entrevista en un diario de la época en la que se reafirmaba del contenido de la carta e, incluso, aparecía llorando en fotografías de los lugares donde, según su testimonio, Carrillo perpetró sus crímenes
En la carta, El Estudiante dice:
Hoy soy vecino de Aranjuez, tengo 65 años y en el año 1936 fui enterrador del cementerio de Paracuellos del Jarama. También estuve en la checa de la Escuadrilla del Amanecer, de la calle Marqués de Cubas 17 de Madrid, donde presencié los mas (sic) horrendos martirios y crímenes (sic). También estuve en el cuartel de asalto de la calle Pontones donde tú, Santiago Carrillo, mandabas realizar toda clase de martirios y ejecuciones de la checa de tu mando. Yo soy el pionero al que llamabas, el estudiante, que llevaba la correspondencia de las distintas checas a cambio de la comida que me dabais. ¿Me recuerdas ahora, Santiago Carrillo? ¿Te acuerdas cuando tú, acompañado de la miliciana Sagrario Ramírez, Santiago Escalona y Ramírez Roiz, alias el Pancho, en la carretera de Fuencarral km 5, el día 24 de agosto de 1936, siete de la mañana, asesinasteis al Duque de Veragua, que tú, Santiago Carrillo, madasteis (sic) que le quitaran el anillo de oro con piedras preciosas; y recuerdas que no se lo podian (sic) quitar y tú, Santiago Carrillo ordenastes (sic) que le coartaran el dedo; recuerdas, Santiago Carrillo, la noche que fuisteis a la checa de Fomento con tu coche Ford M-984 conducido por el comunista Juan Llascu y los chequistas Manuel Domicris, el Valiente, y el guarda de asalto José Bartolomé, y que entonces en el sotano (sic) mandastes(sic) quemar los pechos de la monja sor Felisa del Convento de las Maravillas de la calle de Bravo Murillo, y que así lo hizo el Valiente, con un cigarro puro. Esto sucedió el día 29 de agosto a las tres de la madrugada.
Información extraída del ensayo de César Vidal Paracuellos-Katyn, Libros Libres, 2005.
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