La primera década del siglo XXI nos mostró el avance y transformación del delito de terrorismo, sus nuevas intensiones y reafirmo su objetivo: Occidente y los occidentales. Sin embargo y a pesar de las mutaciones de este delito, lo más importante ha sido su trascendencia, ya no hablamos de un terrorismo local con consecuencia para unos cuantos miles de ciudadanos, hablamos de millones de personas en todo el mundo, es decir un terrorismo transnacional o global. Este terrorismo, que nació con el terrorismo palestino en la década de los sesenta con el secuestro de aviones de aerolíneas occidentales en los aeropuertos de Oriente Medio y el propio Israel y los secuestros y asesinatos de deportistas israelíes en las Olimpiadas de Munich en 1972 ha mutado y se ha convertido en una amenaza no solo para el Estado de Israel o los Estados Unidos sino para todos los estados.
El terrorismo es un crimen internacional que ha ido ganando espacios bajo el mantra de la impunidad, el apoyo de algunos estados y el apoyo de redes terroristas entre si. El terrorismo se ha convertido en la forma mas degradante de hacer la guerra y de dominar sensibilidades, el terrorista como bien lo afirma Bruce Hoffman nunca reconocerá que lo es, pues el se considera un salvador, un libertador, alguien que nos viene a proteger a liberar, de tal forma que entre los grupos terroristas encontramos nombres como el ELN (Ejercito de Liberación Nacional) OLP (Organización para la Liberación de Palestina) FLN (Frente de Liberación Nacional) entre otros.
La impunidad hacia el terrorismo se traduce en el consentimiento del Estado ante la existencia de grupos terroristas que terminan incluso desplazando la labor estatal, tal como lo hace Hezbollah en el Líbano, Hamas en la Franja de Gaza o Al Qaeda en algunas regiones de países del Magreb y del Sahel provocando de esta manera el surgimiento de estados embrión, es decir, aquellos que se desarrollan dentro de otros estados, cuando esto sucede estamos ante la materialización de los estados fallidos.
En referencia a los estados que apoyan el terrorismo necesariamente tenemos que recurrir al Estado Iraní quien, hoy por hoy no solo apoya y patrocina grupos terroristas en Oriente Próximo como Hamas y Hezbollah, sino que al mismo tiempo la teocracia iraní ejerce el terrorismo de Estado basado éste en la intervención ilícita y sistemática en la seguridad de otros estados. Esta específicamente fue una de las primeras formas de terrorismo de Estado que reemplazo el terrorismo de Estado nacido en Francia con la Revolución Francesa ejercido por Robespierre.
El apoyo de redes terroristas entre si, es hoy la amenaza mas desafiante que enfrentan hoy los estados y que lo enmarcamos dentro del terrorismo transnacional, nace específicamente del terrorismo local que ha sufrido una mutación y se ha globalizado. Existen dos formas de practica de esta forma de terrorismo, aquel materializado entre grandes redes terroristas como es el caso de Al Qaeda que ejerce su poder a través de franquicias que usan su nombre para que su poder de terror sea mayor, pero estas franquicias no lo hacen de forma deliberada, hay entre ellas y Al Qaeda Central una alianza estratégica para el ejercicio del terrorismo que opera en países como Mauritania, Yemen, Somalia, Nigeria, Malí entre otros.
La otra forma de materializar el apoyo de redes terroristas entre si opera en forma especifica en su entrenamiento e intercambio de métodos de terror, que puedan con mayor precisión desestabilizar gobiernos y aterrorizar de forma mas contundente a la población. El intercambio de métodos hoy básicamente se refiere a intercambio de nuevas tecnologías. En este espectro de ubican las alianzas ETA-FARC, y anteriormente IRA-FARC y sus conocidos entrenamientos en Venezuela entre los primeros y en la antigua zona del Caguan en Colombia entre los segundos, sin embargo las nuevas tecnologías también practicadas por grupos terroristas de Oriente Próximo también esta presente en Latinoamérica pues no es secreto el accionar de estos grupos en la región. La primera vez ocurrió en la sede de la AMIA (Asociación Mutual Israeli Argentina) en 1994 también en la propia embajada israeli en Buenos Aires.
La amenaza del terrorismo internacional islamista se cierne actualmente sobre Latinoamérica, la cercanía del denominado eje bolivariano con estos grupos y con la teocracia iraní están siendo ignorados en la región, el creciente numero de integrantes de Hezbollah y Hamas en la Triple Frontera (Paraguay, Brasil, Argentina) y la alianza de Veniran (Venezuela, Irán) van a complicar la situación en la región. Mas allá del juego geopolítico suramericano existen puntos sensibles en la región que están en la mira del terrorismo internacional, el Canal de Panamá, Colombia como país interconector entre Atlántico y Pacifico y México por su frontera con los Estados Unidos son hoy los puntos sensibles a ataques del terrorismo transnacional en Latinoamérica.
Hoy el objetivo de la amenaza de los grupos terroristas de Oriente Medio ha cambiado, ya no es solamente el Estado de Israel y los Estados Unidos desde el 11 de septiembre quedo claro que el objetivo somos todos, en cualquier lugar del mundo, pero básicamente en lugares emblemáticos o que sean sensibles a gran cantidad de ciudadanos de diversas nacionalidades, por ello los aeropuertos son el primer punto de mira de los terroristas transnacionales, los aviones, los trenes y las Sinagogas entran a cerrar ese circulo de puntos sensibles en Occidente. Ya en el Oriente Medio son las mezquitas o las iglesias cristianas, tal como últimamente lo hacen los terroristas de Boko Haram en las iglesias de Nigeria, entonces se materializa el componente cultural como causa del terrorismo dentro del Mundo Musulmán.
El desafío de Occidente en la lucha anti terrorista consiste en combatirlo con decisión y sin debilidad, la falsa creencia de que somos los ciudadanos que cumplimos la ley los culpables de que exista el terrorismo es acercarnos a la tesis que en principio manejo la izquierda israeli en su momento según la cual el Estado de Israel era culpable del surgimiento terrorismo palestino. Nada mas lejos de la realidad, hoy los ciudadanos occidentales somos cruelmente aterrorizados por la amenaza de unos pocos lo cual nos emplaza a debatir, discutir y tomar partido a cerca de cómo combatir el terrorismo y conseguir la paz.
Sin embargo el desafío de conseguir la paz no puede aparcarse en si mismo, la cuestión de cómo administramos la paz una vez conseguida es el verdadero compromiso, cuestiones como, que tipo de paz necesitamos o como poder trascender a una cultura de paz en el tiempo es un compromiso real, que se basa ante todo en el compromiso de los Estados en garantizar la vida de cada uno de sus ciudadanos.
Tania Rodríguez Morales.
Doctora en Paz, Conflicto y Democracia.
Universidad de Granada.
Universidad de Sofía.














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